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lunes, 30 de abril de 2012

¿Se respeta el derecho a la vida?

Karely tiene un retraso y está muy preocupada, ya tiene un hijo y su relación de pareja es inestable, ya que para su mala suerte le tocó un hombre poco responsable e inmaduro. Se levanta muy temprano, angustiada por el hecho de pensar que ese retraso pueda significar un embarazo seguro, no lo piensa más y se dirige a la farmacia más cercana a comprar un test de embarazo instantáneo y así salir de dudas; está muy nerviosa y no piensa decírselo a nadie hasta no estar cien por ciento segura. Sale muy nerviosa de su casa, ensayando lo que le dirá al farmacéutico de su cuadra para comprar la prueba, ya que éste sabe de lo inestable que es el padre de su hijo y del que supuestamente viene en camino, camina de un lado a otro, se come las uñas, divaga, piensa, se dice a sí misma que lo que hizo no debió suceder, que no debió caer en la tentación de ir a la cama con el padre de su hijo una vez más convencida de que por nada del mundo lo hará cambiar y así tuviera un hijo más no madurará, está convencida de que si este bebé nace vendrá a sufrir y ella sufrirá más por que tendría que afrontar los gastos solay con dos hijos. Cavila un rato, se arrepiente, piensa en como vino su primer hijo al mundo, en la reprimenda que le dio su madre cuando se enteró de su embarazo, pues si bien era cierto no era tan pequeña para tener a su hijo como yo, pero estaba a punto de tener un hijo con un hombre inmaduro e irresponsable, que no le favorecía para nada. Se para frente a la puerta y decide llamarme, quien como mi amiga Lola para aconsejarme, se dice a sí misma.

-Lola, tengo un problema, necesito que me ayudes, tengo un retraso y no me atrevo a comprar el test en la farmacia por mi cuenta, por favor cómpralo tú, no seas mala, hoy por ti, mañana por mí-dice angustiada.

-Karely, en que te metes- le respondo, yo no soy quien para juzgarte pero tú sabes muy bien lo que haces y las consecuencias que conllevan estar íntimamente con alguien sin ningún tipo de precaución, ahora asume tu responsabilidad. Se queda en silencio durante un minuto y se da cuenta de que yo, aún siendo menor que ella tengo más juicio.

-Como se ve que a pesar de tus locuras y sarcasmos, eres una persona buena y madura- me dice, no sabes cómo me estoy sintiendo, tengo mucha vergüenza, no sé que voy a hacer si me sale positivo, no quiero que Rafael se entere, él no lo sabrá jamás, no quiero tener este hijo- me dice en medio de lágrimas.

-Cálmate y respira hondo- le respondo, todavía no es nada seguro, aún no compras la prueba y aún así la compres, ese tipo de examen no te da un cien por ciento de probabilidad, solo te da una referencia, por que no esperas más tranquila y te sacas unos análisis de sangre, ese resultado es infalible. - porque tengo miedo-interrumpe con su voz llorosa, por que el mundo se me vendrá abajo al saber la verdad. - Eso es lo que debiste pensar antes- le respondo, ahora como toda una mujer hecha y derecha de 27 años, prepárate para lo que te diré por que como te dije antes tienes que asumir las consecuencias, niña, según este test, tú estás embarazada.

Karely sintió que se moría y pensó la peor manera de solucionar su retraso, lloró mucho, pero en el fondo sabía que era su responsabilidad, que no había lugar para las lamentaciones, estaba embarazada y eso era un hecho. En el fondo de su ser sabía que ese ser tan pequeñito no merecía estar en su vientre; sin embargo quitarle la vida, su primer derecho, no era la mejor soulución. Por otro lado, yo estaba decidida a apoyarla en lo que ella decidiera; sin embargo no estaba de acuerdo con que ella aborte a su hijo. Si ella decidía hacerlo, estaba de más decirle que no la apoyaría.

Nuestra rutina diaria había terminado y era hora de regresar a nuestras casas. Karely no paraba de llorar y me dijo que al día siguiente iba a terminar con su embarazo, la abracé como si estuviera abrazando a una hermana y le dije que el bebé no tenía la culpa, que si ella supiera lo que yo padecí cuando mi hija estaba por venir se caería de espaldas.

Yo, al igual que ellas, en aquel momento estaba separada, sin saber que dentro de mí se encontraba mi pequeña. Cuando me enteré no fue una noticia grata ni alentadora, por el contrario no pude creer lo tonta que fui para haber permitido que sucediera y eso que yo me estaba cuidando, recuerdo que ese día, al igual que mi amiga, me puse a pensar lo peor y pensé tomar aquella drástica decisión, de la cual me hubiese arrepentido toda mi vida si la hubiera cumplido. Fui al médico y vi la ecografía, mi pequeñita pendía de un hilo y podía observar como se aferraba a su vida y pensé en ella, en el dolor que le causaría, me sentí de lo peor, me sentí una asesina, una verduga y me dije a mi misma que no lo haría, me toqué el vientre y le pedí perdón por pensar así, que con o sin ayuda de su padre yo lucharía por ella y por sus hermanos y que jamás haría nada para hacerle daño y supe que valía la pena continuar con mi embarazo, que esa niña vendría para llenar mi mundo de felicidad. Al contarle a su padre, al principio no pensaba apoyarme y no me importó, se lo dije muy claramente que no sería ni la primera ni la última mujer que tiene 3 hijos sola y que si iba a llenarme la cabeza de malos pensamientos, estaba perdiendo su tiempo por que nada ni nadie me iba a hacer cambiar de opinión, la vda continuaba y Dios sabía por que me estaba mandando a este angelito, días después me pidió perdón por decirme todo lo que me dijo y decidió apoyarme en mi embarazo, como toda pareja tenemos altibajos pero nos va muy bien desde que mi pequeña nació.

Le conté a Karely como yo asumí mi responsabilidad sin huir y sin poner excusas para hacerlo, por algo Dios me hizo mujer y las mujeres tenemos mucha fuerza para asumir lo que nos toca. Desde ese día rezo por Karely, para que Dios ilumine su mente y asuma su responsabilidad, ya que ese angelito que lleva dentro no tiene la culpa de que sus padres no se quieran.

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